Capítulo 5: "La trampa"
Nada más cruzar el puente me abrazé a Liam con fuerza, como si mi vida dependiera de ello, y así lo era. Mi única y mejor amiga se había caído. Destestaba la posibilidad de que a lo mejor hubiese muerto, quería sacarla de mi cabeza, pero no podía porque quizás era cierta.
-Seguro que Naíla está bien. No ha podido morir, no aquí, esto es un campamento no puede ser su fin.-me dijo intentando calmarme.
-Pero ¿y si lo está?, tu lo oíste, oíste lo que dijo: "a partir de ahora las cosas serán mucho más difíciles y muchos moriremos."-dije con los ojos llenos de lágrimas.
-No, eso no puede ser así. Bajaremos a por ella. Haremos lo que esté en nuestra mano para salvarla, es una persona más y no tiene porque acabar así-dijo con voz segura.
-¿En serio bajaremos a por ella? ¿No quieres terminar cuanto antes la prueba?
- Ella es nuestra amiga y además también es muy importante para ti.
-Gracias.
Estábamos en la cumbre de la montaña y debíamos bajar al pie ¿como lo íbamos a hacer?
-La única manera de bajar a por ella es por ahí.
Estaba señalando un pequeño, por no decir invisible camino.
-¿¡Qué !? ¿¡Es que estas loco!? ¿¡ Quieres que nos matemos?!
-Pues no, pero no veo otra forma de bajar.
-Venga vale, pero como nos matemos ahí, será culpa tuya.
-Acepto esa responsabilidad.
Rodeamos la montaña por el caminito, uno detrás de otro, pegados a la pared y sin dar pasos grandes.
Cuando estábamos bajando vimos una tenue luz que salía de una cueva en la montaña.
-¿Qué es eso?-pregunte con las piernas temblando por si me caía.
-No tengo ni idea pero no creo que sea nada bueno.
-Tengo una corazonada, espero equivocarme.
-Si, creo que estamos pensando lo mismo.
Entramos con mucho sigilo, pero cada vez estaba más oscuro y se veía menos. De repente, apareció de nuevo la luz, salía de un túnel.
-¡Rápido Cece!
Corrimos todo lo que pudimos siguiendo la luz hasta que llegamos. Mi mejor amiga estaba colgada de una pared atada de pies y manos ¡parecía la horca! pero rápidamente deseché esa idea de mi mente, no quería ni pensar en ello.
-¡Cece, Liam! Cuánto os he hechado de menos, creía que me habríais dado por muerta y no bajaríais a buscarme.
-Eso nunca, eres mi mejor amiga, nunca te dejaría.
-Gracias.
-Bueno rápido sacadme de aquí, me duele todo.
-Vale. Pero, ¿con qué?
-Mira Liam, ahí hay un hacha. Espera un momento, ¿para que quiere alguien un hacha en una cueva?
-Ni lo se ni me importa, pero lo que si se, es que nos tenemos que largar rápido de aquí. Tengo un mal presentimiento.
-Si, yo también.
Liam cogió el hacha y rompió rápidamente todas las cadenas. Madre mía, que guapo está cuando mueve el hacha y ....¡Vamos Cece, despierta! Sí, ya estoy.
-Naíla ¿como llegaste hasta aquí?
-Pues vereréis, cuando me caí yo pensaba que me iba a morir pero de repente caí sobre un colchón. Creeréis que estoy loca pero no, gracias a el colchón estoy aquí. Pero entonces comprendí que eso era una trampa y...
De repente apareció un hombre muy mal vestido, con un sombrero verde, tenía verrugas por toda la cara y una melena que le llegaba por el culo (no se si es chico o chica, parece más un chico, pero no estoy segura).
-¿Sabéis quien soy yo ?
-No. Pero ¿a que tu tampoco sabes quien soy yo?-dije con aspecto vacilante.
-¿Pero quien te crees que eres para hablarme a mí así?
-Alguien a quien le da igual lo que diga un estúpido como tú. Y ahora si no te importa nos vamos a ir de aquí.
-Te arrepentirás de haber dicho eso niña insolente.
-Y tu te arrepentirás de haberla atrapado.
-Os vais a enterar.
De repente saca un arco diminuto.
-Crees que nos vas a retener con ese juguetito.-dije.
Pero al momento se hizo igual de grande que uno normal y empezó a disparar flechas por todas partes.
-Bueno puede que eso cambie un poco las cosas.-dije.
-¿Tu crees?-me dijo Naíla.
Corrimos a escondernos donde pudimos, pero él nos iba siguiendo donde quiera que fuéramos. Era muy rápido.
Encontramos una puerta y entramos por suerte tenía un cerrojo por dentro.Cuando nos dimos la vuelta, esto era algo espectacular, era una sala enorme, no, era un palacio, con espejos, escaleras , era increíble, una maravilla.
Me di la vuelta para ver donde estaba "nuestro amigo", pero la puerta había desaparecido. En vista de la situación decidimos explorar aquel paraíso.
A la derecha había un pasillo enorme con un montón de puertas, sobre cada una de ellas había un nombre. La que más me llamó la atención fue la que decía así:"Arim Tarmali". ¿Que quería decir eso?
-Oye, has sido muy valiente al enfrentarte con el tipo ese.-Me dijo Liam.
-Gracias. ¿Sabes que significa eso?
-¿El qué?
-Eso-dije señalando el cartelito.
-Ni idea.
-Gracias, ayudas mucho.
-De nada.
-Vamos a entrar- le dije con voz intrigante.
-Espera-dijo poniéndose delante impidiéndome entrar- y si hay un extraterrestre hambriento y nos come, no podremos salir y ....
-Liam.
-Vale, entremos.
Cuando entramos toda la sala estaba cubierta por mantas, parecía que ocultaba tanques, no, no, no, misiles, o espera, aviones. Las paredes eran de color del oro, ¿o era oro de verdad?, y brillantes perlas que hacían preciosos dibujos en las radiantes paredes. El suelo estaba reluciente parecía que acababa de ser encerado.
-¿Me pregunto que habrá debajo de esas mantas?-Pregunte con una voz llena de intriga.
-Ni idea, pero no voy a quedarme para aberiguarlo- me respondió Naíla.
-¿Por qué? Ayudame a quitar una.
-Ni lo sueñes. Eso me da un miedo increíble, además esto es muy grande y necesito encontrar el excusado.
-Naíla, por favor-dije con voz insistente y una carita de pena.
-Ay, no pongas esa cara.
Insistí.
-Vale, pero solo una. Como esa cosa nos ataque y termine matándonos caerá sobre tu conciencia.
-Acepto la responsabilidad.
Cuando retiramos la sábana nos quedamos alucinadas era, era....