jueves, 5 de abril de 2012

Capítulo 1:"El campamento de las tinieblas"

¿Alguna vez te has sentido desplazada, que nadie te entiende ? Pues yo me siento así todos los días pero cuando escribo todo eso desaparece, por eso escribo este diario, es la única forma de decir lo que siento sin tener que contárselo a nadie.

Mamá siempre está ocupada en sesiones de fotos, comprando y cuando quiero acompañarla a hacer algo me dice: " No puedes cariño esto son cosas del trabajo".Mi padre es un caso aparte solo va del trabajo a su oficina de casa  y de su oficina de casa al trabajo y cada vez q le voy a decir algo me dice: "Cariño ahora no puedo, estoy trabajando."

Como se han dado cuenta de que paso tanto tiempo sola, este verano me van a enviar a un campamento que según ellos va a ser muy interesante pero ya veremos, la tortura empieza mañana.
Mi niñera me ha tenido que llevar al aeropuerto porque mis padres estaban muy ocupados, la preocupación que sienten por su hija es impresionante, pero bueno así son ellos.

El avión está aterrizando, menos mal que ya llegamos, pero ahora lo único que tengo que conseguir es no perderme, espero conseguir al menos eso.

Nada más bajar del avión nos encontramos con una señora, seguramente la monitora pero al verle la cara me dieron ganas de vomitar tenía verrugas por la cara como las brujas, la nariz alargada casi como pinocho, tenía el pelo grasiento, las tetas le colgaban, y echaba una peste, parecía que le habían cagado encima. Todos se quedaron igual que yo congelados y nadie dijo ni una sola palabra hasta que la bruja, digo... la monitora, rompió ese silencio sepulcral.

-Hola niños, bienvenidos al campamento de las tinieblas, tenéis que formar parejas, elegir una cabaña y guardar todas vuestras cosas tendréis una hora y luego deberéis dirigiros al comedor. El director dirá unas palabras, y  si  no aparecéis por el comedor en una hora cosas muy malas os pasaran, repito, muy malas. Además, no tardaréis mucho porque en este campamento por las cosas hay que luchar. Ya podéis empezar.

Nadie se movió durante unos segundos hasta que volvió a gritar.

-¡¡¡He dicho que ya!!!

Todos rápidamente empezaron a moverse y a coger pareja, yo creía que me quedaría sola como siempre pero entonces una niña se acercó a mí.

-Hola, soy Naíla quieres ponerte conmigo es que no me quiero quedar sola.

Era la primera vez que alguien se acercaba a mí a preguntarme algo y tenía la sensación de que seríamos grandes amigas así que decidí aceptar.

-Claro Naíla, por cierto yo soy Cece.
-Encantada de conocerte Cece ¿vamos a  la cabaña 5?
-Sí claro.

Cargamos con el equipaje todo el camino hasta la cabaña 5, nos caímos unas 20 veces y nos enganchamos con palos y ramas otras 20 veces... o quizá más, pero conseguimos llegar.
La puerta era un asco habían arañas, telarañas, y vete tu a saber qué más cosas habrían ahí.Abrimos la puerta con una toallita (de las de los bebes, eso seguro que desinfectaría el pomo de la puerta). En la cabaña  no había nada, pero nada de nada ¿dónde se suponía que íbamos a dormir? ¿En el suelo? La bruja tenía razón terminamos rápido de ordenar las cosas ¡no había nada donde dejarlo ordenado!
Así, que cerramos la puerta y nos dirigimos hacia el comedor.

-Naíla ¿sabes dónde está el comedor?
-No, creía que lo sabías tú.
-Pues no yo no lo sé.
-Pues yo tampoco.
-A mí me perece que es por ahí
-¿Naíla, tú cuando tomas una decisión te sueles equivocar mucho?
-Pues la verdad es que  sí.
-Entonces vamos por el otro lado.

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